Tlayecac es una comunidad centenaria con mucha historia aún por revelar.

Época prehispánica

El origen de Tlayecac se remonta hasta los años 1300 a.C., cuando olmecas provenientes del estado de Veracruz y Tabasco llegaron a poblar parte del estado de Morelos, donde se dedicaron principalmente a la caza, pesca y agricultura. Durante el florecimiento de los toltecas se establecieron relaciones comerciales entre el centro de Morelos y la gran ciudad de Teotihuacan, en el ahora Estado de México.

Para los años 1200 a 1300 d.C. Los tlahuicas y xochimilcas, nahuatl-hablantes, ocuparon el estado de Morelos. De esta ocupación nace el Tlalnahuac, una provincia compuesta por catorce pueblos:

  • Tlayacac (Ahora Tlayecac).
  • Ayoxochiapan (Usuchapa)
  • Jaloxtoc (Xalostoc)
  • Jantetelco (Xantetelco)
  • Jonacatepec (Xonacatepeque)
  • Amacuitlapilco (Macuitlapilco)
  • Tepaltzingo (Tepalcingo)
  • Chalcatzingo (Chalcatzinco)
  • Atlacahualoya (Atlacabaloya)
  • Tlalistac (Telistaca)
  • Pazulco
  • Amayuca
  • Tetehuamac (Tetehuamaco)
  • Tetelilla

De los cuales las cabeceras de la provincia eran Tetehuamac y Jonacatepec, aunque también existen versiones que ubican las cabeceras en Tlayecac y Tepaltzingo[4]. Los pueblos de Tlayacac, Xaloxtoc, Tepalcingo y Axochiapan aparecen en el Códice Mendocino[3] y la Matrícula de Tributos, lo que indica que en cada uno había calpixque (recaudadores de tributos) mexicas.

Folio 55r del Códice Mendoza donde aparece Tlayacac como pueblo tributario

Folio 55r del Códice Mendoza (siglo XVI) con la lista de pueblos tributarios. Tlayacac se localiza en la esquina inferior derecha, como el segundo glifo de derecha a izquierda[3].

Relacionado

Los Tlahuicas estaban bajo la dominación de los mexicas o aztecas, producto de la conquista emprendida por Metecuzoma Ilhuicamina en los pueblos del Tlalnahuac. Como dominados, los tlahuicas tenían que rendir tributo a los aztecas con productos como algodón, maíz, frijol, chía, amaranto, plumas preciosas, cerámica, papel amate y varios tipos de bienes de guerra; y que eran pagados al señorío de Yecapixtla.

La presencia de los Tlahuicas data del periodo azteca temprano (1100-1350) al tardío (1350-1521) y se extendió por todo el estado de Morelos. Muestras de la presencia prehispánica en Tlayecac pueden encontrarse prácticamente en todos los hogares y campos de la población, tales como figuras humanas de barro, guías para hilados (localmente conocidas como “pirinolas” por su forma piramidal), restos de vasijas y recipientes y caras labradas en piedra.

Se presume que existe una pirámide en el centro del pueblo donde ya han sido detenidas obras de construcción por parte del INAH, pero hasta ahora no se han hecho las excavaciones necesarias para su correcta valoración y protección.

La conquista

Después de la conquista, los pueblos de Tlayacac (Tlayecac), Tecpatzinco (Tepalcingo), Atotonilco, Xalostoque (Jalostoc), Usuchapa, Tetelilla, Xonacatepeque (Jonacatepec), Xantetelco (Jantetelco) y Amayuca, pasaron a manos directas del sanguinario conquistador extremeño, Hernán Cortés y luego pasaron a su hijo natural, Martín Cortés, quien se estableció en Tepoztlán. Los tributos antes pagados a los aztecas pasaron a ser un beneficio por los extranjeros popolocas (“salvajes”, en lengua nahuatl), como eran llamados los inquisidores españoles.

Mas, cuando vieron su modo de comportarse, su codicia y su furia, forzados por la realidad, hubieron de cambiar su manera de pensar: los extranjeros no eran dioses, sino popolocas o bárbaros que habían venido a destruir su ciudad y la antigua forma de vida.[13]

Durante la colonia, la sierra de Tlayecac cobró importancia económica: al sur de ésta, en el cerro del Cacalote, se estableció la mina de Galván, considerada la primera ferrería fundada por los españoles en la región[4].

Según registros coloniales de 1631, Tlayecac figuraba entre los pueblos con mayor carga tributaria del Tlalnahuac, aportando 30 fanegas y 2 almudes de maíz anualmente, solo detrás de Tepalcingo con 35 fanegas y 7 almudes[5].

Estos pueblos fueron considerados patrimonio de la corona real española, dado que pagaban tributos y eran llamadas realegas. La falta de descendencia masculina por parte de la familia Cortés, obligó a que pasara por línea femenina a los duques de Terranova, más tarde a los duques de Monte Leone, que no residían en Morelos, ni en México; y no les interesaba la política sino las rentas de las tierras y los tributos cobrados.[2]

Marquesado del Valle, 1547. Imagen de “El nuevo mundo de Martín Cortés”, de Anna Lanyon[9].

Durante la evangelización, los agustinos fueron los encargados de la fundación en Tlayecac del Monasterio de San Marcos en el año 1605 d.C., presuntamente sobre el basamento de una pirámide prehispánica.

En la época era práctica común de los españoles obligar a los habitantes locales a destruir sus centros ceremoniales; obligarlos a negar sus creencias y construir sobre estos iglesias e imponerles la fe católica.

El monasterio dependió, inicialmente, del monasterio de San Agustín en Jonacatepec y posteriormente al del de Zacualpan. El patronazgo o asignación del “santo” de San Marcos, puede ser consecuencia de la temprana evangelización de Tlayecac, pues fue durante los primeros cincuenta años que los frailes usaron nombres de los apóstoles para nombrar monasterios.

En 1574, los gobernadores de los catorce pueblos de la Tlalnahuac fueron informados que en adelante tributarían directamente a la Corona española, aunque el corazón del Marquesado del Valle seguía concentrado en la jurisdicción de Cuernavaca[5].

Independencia

El Sitio de Cuautla (1812) fue uno de los episodios más heroicos de la Guerra de Independencia de México. Durante 72 días, las fuerzas insurgentes al mando de José María Morelos resistieron el asedio del ejército realista español comandado por Félix María Calleja[8].

Durante el sitio, la barranca de Tlayecac fue punto estratégico para emboscadas. Morelos envió al coronel Ordiera con 300 hombres a disputar el paso al enemigo —con el objetivo de impedir que las fuerzas del brigadier Llano se unieran a las de Calleja—, pero los exploradores realistas descubrieron la maniobra y dispersaron a los insurgentes. Desde ese mismo punto, el 27 de marzo, Matamoros intentó romper el cerco realista para llevar provisiones a la heroica Cuautla, dirigiéndose hacia el fortín de la Toma del Agua[8].

Matías Zavala, cura de Tlayecac, advirtió a Matamoros que era perseguido, por lo que este se unió a los insurgentes del coronel Francisco Ayala de Mapaxtlán, anterior nombre del actual Municipio de Ayala. Zavala, junto con otros curas como Mariano Matamoros de Jantetelco y Juan N. Galván de Hueyapan, abandonó los púlpitos en 1812 para unirse a la insurgencia, congregando feligreses en favor de la causa.

La resistencia de Cuautla demostró que los criollos, mestizos e indígenas podían enfrentar al poderoso ejército virreinal, inspirando a toda la nación a continuar la lucha por la libertad.

Siglo XIX: Movimientos campesinos y bandolerismo

A mediados del siglo XIX, Tlayecac fue escenario de importantes movimientos campesinos. El contexto de la guerra con Estados Unidos (1846-1848) y la posterior invasión estadounidense creó condiciones propicias para el aumento del bandolerismo y la organización campesina en la región. El fenómeno del bandolerismo, que había emergido con intermitencias, se incrementó notablemente a partir de este conflicto.

En junio de 1849, el periódico El Monitor Republicano reportó que 400 hombres de Tlayecac se reunieron para reclamar a los hacendados de la región tierras y mejoría de jornal[10]. Al año siguiente, en 1850, el prefecto del Distrito de Cuernavaca, Alejandro Villaseñor, advertía que en el pueblo de Tlayecac del partido de Jonacatepec se había dado la reunión de un gran número de indígenas, aunque explicaba que los congregados no tenían “plan político más que el repartimiento de tierras”[6].

Los campesinos de Tlayecac, junto con los de Tlayacapan y Yecapixtla, se organizaban para recuperar sus tierras a través de las armas, aprovechando en algunos casos la coyuntura de la guerra con Estados Unidos para modificar linderos y reclamar tierras comunales, llegando incluso al traslado de los mojones —las piedras que marcaban los límites de las haciendas— hacia los patios de los cascos de las haciendas, como símbolo de revertir la expansión territorial de los hacendados[11].

Durante este periodo, los llamados “Plateados” (bandoleros) operaban libremente entre los pueblos de Tecajec y Tlayecac, utilizando ranchos de la zona como bodegas para depositar el producto de sus robos y esconder ganado[6].

Revolución

Estampa postal de Emiliano Zapata en portada. Texto "Emiliano Zapata. Plan de Ayala. 28 de noviembre de 1911".

El 4 de abril de 1911 se registró en Tlayecac el primer combate documentado de Emiliano Zapata, quien junto con Juan Andrew Almazán y 800 hombres derrotó a 200 rurales de la Federación al mando del coronel Villegas tras seis horas de combate[12].

Años después, durante la fase final de la Revolución, Zapata mediante una carta enviada el 6 de abril de 1919 solicita al coronel Jesús María Guajardo se encuentre con el capitán Salomé G. Salgado y 100 de sus hombres en Tlayecac para posteriormente tomar Jonacatepec, reforzar las tropas y pensar en objetivos más grandes.[1]

Como fruto de la victoria revolucionaria, el 25 de mayo de 1927 se otorgó a Tlayecac la dotación ejidal de 960 hectáreas para 60 jefes de familia[12].

Desarrollo económico contemporáneo

En 1975 se diseñó el proyecto del Parque Industrial de Cuautla, que comenzó a construirse en 1982 en terrenos de las localidades de Jaloxtoc y Tlayecac[7]. Aunque lleva el nombre de Cuautla, el parque se estableció principalmente en tierras de Tlayecac.

Este parque industrial representa una fuente de empleo considerable para Tlayecac y otras poblaciones de la zona. Sin embargo, las empresas más grandes establecidas en este parque industrial son extranjeras y, como es común en este tipo de inversiones, suelen reservar los mejores puestos de trabajo para sus connacionales, dejando para los trabajadores locales principalmente empleos básicos y de menor remuneración.

Para finales de 1994, gracias a las mejoras de su infraestructura, había 33 empresas operando en el Parque Industrial de Cuautla, empleando a más de 1,400 obreros[7].

Listado histórico de comisariados ejidales

NombrePeriodo
Casto Santos1972 – 1975
Gumercindo Toledano1975 – 1978
Julia Juárez1978 – 1981
Casto Pérez1981 – 1984
Reynaldo González1984 – 1987
Juvenal Saavedra1987 – 1990
José Vázquez1990 – 1993
Abel Cardoso1993 – 1996
Bernardino Oliveros1996 – 1999
Blas Cortés1999 – 2002
Alberto Campos2002 – 2005
Aureliano Molina2005 – 2008
Fernando Toledano2008 – 2011
Emilio Campos2011 – 2014
Fernando Anzaldo2014 – 2017
Moisés Peralta2017 – 2021
Tomás Vázquez2021 – 2024
Apolinar Broa2024 – Presente

Referencias bibliográficas

  1. Diccionario Histórico y Biográfico de la Revolución Mexicana / Tomo IVMuerte de Zapata: Páginas 681 a 697. Por Valentín López González.
  2. http://www.morelostravel.com
  3. Códice Mendocino. Siglo XVI. Folio 55r donde aparece Tlayacac como pueblo tributario.
  4. García Castro, Leopoldo René. Microhistoria de un pueblo de la Tlalnahuac, Jaloxtoc en el actual estado de Morelos. Tesis de Licenciatura en Antropología Social, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México, D.F., 1985.
  5. Crespo, Horacio (director). Historia de Morelos. Tierra, gente, tiempos del Sur. Tomo III: “De los señoríos indios al orden novohispano”. Coordinadores: Jaime García Mendoza y Guillermo Nájera Nájera. Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México, 2018.
  6. Barreto Zamudio, Carlos. Rebeldes y bandoleros en el Morelos del siglo XIX (1856-1876). Prólogo de Horacio Crespo. Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Estudios Regionales, México, 2018.
  7. Crespo, María Victoria (coordinadora). Desarrollo económico del Estado de Morelos: indicadores y análisis histórico. Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México, 2018.
  8. Morelos y Pavón, José María. Sentimientos de la nación / El sitio de Cuautla. Edición de Heriberto Frías Alcocer. Fondo de Cultura Económica, México, 2020.
  9. Lanyon, Anna. The New World of Martín Cortés. Cambridge, MA: Da Capo Press, 2004. xiii, 272 pp.
  10. Díaz Soto y Gama, Antonio. La Revolución del Sur y Emiliano Zapata, su caudillo. México, 1960.
  11. Sánchez Santiró, Ernest. “El distrito de Cuernavaca en la primera mitad del siglo XIX” en Zapatismo: origen e historia. México, 2001.
  12. Dromundo, Baltasar. Emiliano Zapata, Biografía. México, 1979.
  13. León-Portilla, Miguel. Visión de los vencidos: Relaciones indígenas de la Conquista. Prólogo de Miguel León-Portilla. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, México, 1959.